Carlos Slim: la idea innovadora que lo cambió todo

Carlos Slim: la idea innovadora que lo cambió todo

Muchos saben que Carlos Slim es rico, muy rico, pero no saben por qué, y es que básicamente fue el inventor de los servicios de telefonía prepago, algo que masificó de manera inverosímil las comunicaciones móviles en prácticamente todo el mundo. Su empresa más famosa es Telcel, una de las multinacionales de servicios de telecomunicaciones más importantes que existen y, por lo tanto, una de las responsables de su cuantiosa riqueza personal.

Destinado al mundo de los negocios

A los doce años, hizo su primera compra de acciones en el Banco de México.

El padre de Carlos Slim, Julién Slim Haddad, emigró a México desde el Líbano a los catorce años con uno de sus hermanos y abrió una tienda de telas en la Ciudad de México. Cuando los inversores extranjeros huyeron del país tras la Revolución de 1910, Julién Slim decidió quedarse en México. Por la década de 1920, había adquirido una serie de empresas y bienes raíces en la ciudad capital. Se casó con Doña Linda Helú, hija de inmigrantes libaneses y tuvo seis hijos con ella, de los cuales Carlos Slim Helú fue el quinto.

El Padre animó a todos sus hijos a entender de finanzas. Dio a cada uno un libro de contabilidad para registrar sus gastos. El joven Carlos mostró una aptitud especial para los números y, a los doce años, hizo su primera compra de acciones en el Banco de México. Cuando Carlos tenía trece años, su padre murió, y el período próximo fue difícil económicamente.

Sus primeros pasos en el mundo de los negocios

Estudió ingeniería civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y mientras todavía estaba estudiando, comenzó a enseñar matemáticas y programación lineal en una escuela. Después de algunos años de enseñanza, Carlos Slim creó su primer negocio, una firma de corretaje de valores e Inversora Bursátil. El mismo año, se casó con Soumaya Domit.

En 1990, el Grupo Carso compró la compañía telefónica estatal Telmex

Recordando las lecciones que había aprendido de su padre, él y su creciente familia vivió modestamente mientras que las ganancias de sus negocios fueron reinvertidas en la expansión de su Grupo Carso (cuyo nombre viene de las tres primeras letras de su nombre y las dos primeras del nombre de su esposa) y en más adquisiciones de pequeñas empresas.

Durante las próximas dos décadas, Slim adquirió astutamente compañías que se creían infravaloradas y, hábilmente, revisó sus gestiones. Se diversificó metódicamente, primero en los bienes raíces, luego en una empresa de equipos de construcción y luego en los intereses mineros. La cartera empresarial de Slim creció hasta incluir una imprenta, una compañía de tabaco y tiendas minoristas.

Carlos Slim, el inversor

En 1982, México se hundió en una crisis económica. El gobierno dejó de pagar su deuda externa, y muchos inversionistas se fueron. La confianza de Carlos Slim en su país se mantuvo firme, y adquirió las filiales mexicanas de Reynolds Aluminio, General Tire y la cadena de tiendas y cafeterías de la Sanborn.

A medida que la economía se recuperaba, la fortuna de Slim creció, y sus adquisiciones se aceleraron. Compró los intereses mexicanos de otra serie de marcas estadounidenses, como los neumáticos Firestone, los chocolates de Hershey y las cafeterías de Denny. Al mismo tiempo, compró y fusionó una serie de compañías de seguros en la gran empresa Seguros Inbursa.

La oportunidad más grande de todas se presentó cuando el gobierno mexicano comenzó a desprenderse de sus monopolios públicos. En 1990, el Grupo Carso junto con socios franceses y estadounidenses, compró la compañía telefónica estatal Telmex. Slim tomó un interés especial en un pequeño componente de las operaciones de Telmex: el servicio de telefonía móvil que recién iniciaba.

Para 2007, la fortuna de Slim era de casi 60.000 millones de dólares

Tuvo una idea única para la construcción de una base de clientes para el servicio de móviles con la difícil situación económica de México. Vendió los teléfonos con el servicio de un mes en modo prepago, es decir que, en lugar de enviar a los clientes una factura mensual, les permitió comprar tarjetas telefónicas prepagadas para utilizar sus minutos de servicio según fuese necesario. Los ejecutivos de Telmex se resistieron al plan en un principio, convencidos de que la promoción agresiva de móviles prepago socavaría el mercado del servicio de telefonía fija tradicional. Pero el programa prepago llenó una enorme necesidad ciudadana de comunicaciones, y la base de clientes creció un 63% cada año durante los siguientes quince años.

A raíz de la “Burbuja punto com” que estalló en los 2000, las empresas de telefonía móvil de propiedad extranjera en América Latina quebraron en su mayoría. Slim las recogió y las combinó en un mercado que entendía mejor que nadie. Pronto su empresa, cuyo nombre se había cambiado a América Móvil, se había convertido en el mayor proveedor de servicios inalámbricos en América Latina.

Para el año 2007, su Grupo Carso fue valorado en 150.000 millones de dólares. Fortune Magazine y otras fuentes estimaron la riqueza personal de Carlos Slim en 59.000 millones de dólares, llegando a la conclusión de que era el hombre más rico del mundo.

Filantropía

Su dinero ha dotado a una serie de fundaciones para obras de caridad. Desde 1986, la Fundación Carlos Slim (fundado como la Fundación Carso) se ha concentrado en el desarrollo de capital humano de México a través de programas de educación y formación. En 2007, una dotación adicional de 4.000 millones de dólares ha ampliado los esfuerzos de la Fundación Carso para la construcción de infraestructuras, promover la educación y reducir la pobreza, no sólo en México, sino en toda América Latina.

El Museo Soumaya, establecido en 1994, fue nombrado así en honor a la difunta esposa de Slim, quien dirigió la institución durante muchos años. El museo conserva una colección de arte mexicano y europeo, además que financia investigaciones en el plano de las artes plásticas y patrocina exposiciones itinerantes.

La Fundación Telmex es una de las mayores instituciones filantrópicas de América Latina. Además de las actividades en materia de salud, nutrición, conservación y atención de desastres, ha proporcionado becas universitarias para los cientos de miles de estudiantes talentosos que de otra manera no podrían cursar estudios superiores. El propio Slim fue el principal donante para el proyecto a largo plazo para restaurar y revitalizar el casco histórico de la Ciudad de México.

Uno de los hombres más ricos del mundo

En 2008, Slim sorprendió al mundo de los negocios con su compra de un 6.4% de las acciones del New York Times Company, valoradas en 27 millones de dólares. Al año siguiente, con la recesión global y la disminución de los ingresos por publicidad, Slim hizo una inyección de 200 millones de dólares a la compañía. Esto junto con otros ajustes estratégicos de gestión, estabilizó sus finanzas.

Con el gobierno de Peña Nieto, Slim vio reducido su valor en 17.000 millones de dólares

Slim y su familia han adquirido acciones adicionales del New York Times, elevando su participación a poco más del 7%. Aunque los portavoces del Grupo Carso negaron cualquier intención de comprar la compañía a la familia Ochs-Sulzberger, incluso la sugerencia de un plan de ese tipo provocó un fuerte aumento en el precio del New York Times en Wall Street, una demostración de que Carlos Slim (que también ha adquirido acciones en empresas como OfficeMax y Apple), tiene una influencia en las finanzas mundiales.

En 2010, la revista Forbes declaró que Carlos Slim se disputaba con Bill Gates el puesto del hombre más rico del mundo, el cual obtuvo y mantuvo para 2011. Sin embargo, a pesar de la enorme riqueza de la familia, el desarrollo político amenazó la columna vertebral de su negocio. En 2012, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), volvió al poder en México después de doce años en la oposición. El recién elegido presidente Enrique Peña Nieto se comprometió a aumentar la competencia en la economía nacional al reducir el poder de las compañías más grandes, tales como América Móvil.

En los dos años siguientes a la elección, la empresa, en la que Slim y los miembros de su familia controlan el 57% de las acciones, vio la decadencia de su valor en casi 17.000 millones de dólares. A pesar de esta disminución en su precio, América Móvil mantuvo su cuota de mercado dominante. En 2014, contaba con 262 millones de suscriptores, un 70% de los suscriptores de telefonía móvil y un 80% de los usuarios de telefonía fija en todo México.

El Congreso de México, a instancias del Presidente Peña, impondría sanciones antimonopolio si el Grupo Carso no reducía su participación en el mercado nacional de telefonía a menos del 50%. En vez de someterse a tales sanciones, Slim anunció su decisión de vender una serie de activos de la compañía. Tercerizó la operación de sus torres inalámbricas y dejó caer la opción a compra de uno de sus competidores, Dish México. Tras el anuncio de Slim, el precio de las acciones de Dish México se elevó a niveles no vistos desde 2009. En los años por venir, América Móvil y el resto del Grupo Carso operará en un mercado más competitivo.

No obstante, esto no ha impedido que Slim se mantenga en las diferentes listas de los hombres más ricos del mundo. Desde 2007 ha venido rondando paseándose por lo tres primeros puestos.

Frases célebres de Carlos Slim

  • “La ocupación desplaza a la preocupación, y los problemas al enfrentarlos desaparecen. Así los problemas deben hacernos más fuertes, de los fracasos aprender y hacer de los éxitos estímulos callados”.
  • “El trabajo bien hecho no es sólo una responsabilidad con la sociedad, es también una necesidad emocional”.
  • “En la riqueza misma, lo importante no es cuánto se tiene, qué se tiene; sino qué se hace con ella”.
  • “Donald Trump no cree que los mexicanos tengamos tanto ingenio… pero el trabaja para mí”.
    Las ganas de progresar y una mente ingeniosa han sido sólo parte de la clave para los millones de Slim, y a pesar de que enfrente tiempos duros, siempre sabe como seguir adelante, convirtiéndose así en un ejemplo de los emprendedores tenemos que ser de acero. Pero dinos, ¿qué piensas tú de Carlos Slim?

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